Aves puente
Veo aves desde que llegué
Aves en cada uno de mis días,
desde que volví a la montaña.
Un colibrí moribundo mostrándonos la belleza, lo frugal, lo fugaz, lo sutil, la muerte
Garzas adueñadas de un río en sequía
Halcones y otras rapaces hidalgas
un sin fin de avecillas en vuelo y sus cantos cada día, cada hora
todo el tiempo
pequeñas, livianas, resonantes
vivas, volando, anidando,
empollando, naciendo sus crías,
alimentando a sus crías
y yo en la gracia, llena de sus cantos
Mis oídos se convierten en el puente hacia Gaia amada
no hay más red que este entramado vital donde existimos junto a los 10.000 seres
Hebras mecidas por el viento
Principios y finales de las ondas que se entretejen
Cómo no permanecer en el éxtasis,
Cómo no habitar la dicha de la contemplación pura
Las manzanillas parecen bailar junto a todos las demás hierbas, flores, aves, lagartijas, abejas, mariposas
Los espinos con sus flores como hechas del sol
Vientos de montaña, frescos desde el mar
Soy una de ellos,
soy todo esto,
mi raíz se hizo invisible
pero soy una de ellos sin duda
Solo puedo sonreír y respirar
cada vez más hondo, cada vez más amplio...
Henchirme gigante por los resquicios de mis carnes siempre permeables
El ritmo vital se instala certero
Mis poros siguen abiertos
Mi madre me sigue meciendo
Eterna
Suprema
Fecunda
