Desespero
El baile me
sale por los poros
Mi cuerpo halla descanso en el movimiento
Todo se
disuelve cuando bailo
Las
tristezas se funden en un fuego que me devuelve a la vida
El baile me sale por los poros
Me vuelvo baile mientras espero
en contento
entre lloros y desesperos
Bailo
Mientras vivo
algunas horas abatidas
Entremedio de la duda y mi necesidad de piel humana
De abrazos,
de risas compartidas
Mientras espero por algo que sea verdad
Mientras limo
mis asperezas conmigo misma
Mientras me
deshago de rigideces que aún se cuelan
Mientras me
despojo de los últimos pilares viejos corroídos
Mientras hablo
con la tierra
Mientras respiro
agitada de apuro por el encuentro,
por oír la
risa de mi hijo libre en su diferencia, con otros también libres en la suya
Mientras los
últimos rastros de miedo se desvanecen
Mientras las ultimas malas costumbres de sobre pensar me toman
preguntándome algo tan estúpido
como si una mujer de mi edad puede aún andar por el mundo a piel descubierta,
y el llanto que le sigue por traicionar mi derecho de ser india descalza,
con tetas al aire solo porque es cómodo y porque ahí veo belleza,
aunque no sea la piel lisa ni
fornida de una atleta o yogui de lujo
Bailo mientras me seco las lágrimas de mis manos llenas de mocos,
que también tienen rabia por dudar,
por seguir intentando discernir si tiene sentido,
si estoy
siendo lo suficientemente honesta conmigo.
Escribo y
bailo y pinto y tiño telas... y bailo
Hablo con la tierra
Me recuesto en ella
Recuerdo a África y a los elefantes
y a las panteras de mis memorias de amazonia,
de tribus con niños y con ríos de los que
soy guardiana
Me afirmo
de mis muebles cada tanto
Me afirmo de la música de otros humanos que sienten tan profundo como yo
y lo ponen en melodías que a mí me sirven para recordar que no estoy sola, cuando mi piel reclama
tribu.
Y pienso en
mis gatos que no tienen comida
Y yo aquí,
con tantas lagrimas que no quiero salir
Queriendo solo playa o río, ver agua afuera
para recordar la inmensidad de la que soy parte, en
vez de sentirla adentro como inundación
No quiero
límite hoy para la pena
Aunque mi oído
me pique como en un grito,
para que
deje de oír estas voces de emociones que no son mi verdad,
que me
llevan al torrente imparable que me toma y me envuelve,
como si
fuera una rama con unos brotes chicos que no alcanzan a agarrarse de ninguna
orilla
Y mi pecho que late con mi corazón ahí,
que aumenta al triple, en el centro
Tan grande lo siento
En apnea
Me desintegro
en apnea
En ahogo
desmedido
No hay caña
ni bambú que me limite
Me ahogo en
mi agua salada
Me ahogo en mi humanidad que ya no quiere espera
Que no
conoce paz en la espera
Que a ratos le pesa no disfrutar, ni reír con los amigos,
porque no hay amigos ya,
están en la otra orilla,
la que dejé para seguir
Estoy en espera,
la paz se me mezcla con voces impacientes
Ir por ellos sería devolverme,
otra vez no seguir camino,
dejarme llevar por el desespero,
que aún en inundación reconozco momentáneo
Mi verdad y mi amor son la alquimia de habitar el vacío
Aunque se
sienta eterno
Aunque a ratos me duela tanto
Situarme
alto
Pisar la
tierra otra vez
Sentir el
sol en mí
Volver a respirar lento
Oír la música y el picor de mis oídos
Dejar que
caigan los restos de pilares viejos
Que se disuelva el peso
Mirarme de lejos
Mirarlo todo
Aceptarlo todo
Volverme estructura
Volverme de
tierra,
de cielo y
de tierra.
